Ascent.
Volver a entrevistas
← Entrevistas
Liderazgo

Las startups que nunca se equivocan tienen un problema mucho mayor

Mientras muchos emprendedores buscan evitar los errores a toda costa, la experiencia de Betterfly apunta en la dirección contraria. Para su cofundador y presidente, equivocarse no es una señal de fracaso, sino una consecuencia natural de innovar, crecer y desafiar los límites del mercado.

Cristóbal della Maggiora
Cofundador y Presidente, Betterfly
Cristóbal della Maggiora

En el mundo del emprendimiento, el fracaso suele presentarse como algo que debe evitarse. Sin embargo, para Cristóbal della Maggiora, cofundador y presidente de Betterfly, esa visión no solo es equivocada, sino que puede transformarse en una barrera para el crecimiento.

A lo largo de su trayectoria liderando una de las startups más reconocidas de Latinoamérica, della Maggiora ha llegado a una conclusión clara: las empresas que nunca se equivocan probablemente tampoco están tomando suficientes riesgos.

“Si no te estás equivocando, es porque no estás probando lo suficiente”, sostiene.

La afirmación nace desde la experiencia. Durante el crecimiento de Betterfly, la compañía ha cambiado múltiples veces su forma de comunicar, desarrollar productos y construir su modelo de negocio. Algunos de esos cambios funcionaron. Otros no.

Uno de los casos más emblemáticos ocurrió cuando la empresa apostó por una nueva dirección estratégica que parecía destinada a convertirse en el futuro de la compañía. El proyecto fue presentado públicamente con una campaña de lanzamiento, inversión en marketing y una fuerte convicción interna de que representaba el siguiente paso para el negocio.

Sin embargo, apenas un mes después, el equipo tomó una decisión inesperada: abandonar completamente la iniciativa.

El diagnóstico fue claro. No era el camino correcto.

La apuesta había consumido tiempo, dinero, atención y recursos. Desde cualquier perspectiva tradicional, se trataba de un fracaso. Pero para della Maggiora, el verdadero error habría sido insistir en una estrategia que no estaba funcionando.

“Un error sin aprendizaje es un problema. Un error con aprendizaje es simplemente parte del proceso”, explica.

La historia refleja una realidad que muchas veces queda fuera de los titulares. Detrás de las empresas que logran crecer existen decisiones equivocadas, proyectos descartados y caminos que terminan siendo callejones sin salida. Lo que diferencia a las compañías exitosas no es la ausencia de errores, sino la capacidad para reconocerlos a tiempo y corregir el rumbo.

Según el fundador de Betterfly, no existe un emprendimiento verdaderamente exitoso que no haya atravesado momentos de fracaso. La pregunta, asegura, no es cuántas veces una empresa se equivoca, sino si es capaz de aprender de cada tropiezo.

“Lo importante es no tropezar dos veces con la misma piedra”, afirma.

La reflexión cobra especial relevancia en un ecosistema donde la innovación exige experimentar constantemente. Cuanto más ambiciosa es una compañía, más mercados explora, más productos desarrolla y más decisiones debe tomar bajo incertidumbre. En consecuencia, también aumenta la probabilidad de cometer errores.

Desde esa perspectiva, el fracaso deja de ser una señal de debilidad para convertirse en una consecuencia inevitable del crecimiento.

Más allá de las lecciones sobre liderazgo y estrategia, della Maggiora también destaca el rol que juega Chile en la formación de nuevos emprendedores. A su juicio, el país ofrece condiciones relativamente favorables para iniciar una empresa en comparación con gran parte de Latinoamérica.

La estabilidad institucional, las reglas claras y un entorno relativamente ordenado permiten que los negocios puedan desarrollarse y encontrar sus primeras oportunidades de crecimiento.

Sin embargo, advierte que Chile también puede transformarse en una burbuja para quienes buscan construir compañías globales. Por eso, considera que las nuevas generaciones de emprendedores deben desarrollar desde el primer día una mentalidad internacional y una capacidad permanente de adaptación.

En un escenario donde la tecnología cambia industrias completas en cuestión de meses y la competencia ya no conoce fronteras, la habilidad más importante podría no ser evitar los errores, sino aprender más rápido que el resto.

Porque, al final, las startups que nunca se equivocan tienen un problema mucho mayor: probablemente dejaron de intentar cosas nuevas hace mucho tiempo.